RC: "Una de las cosas que más me interesa de la poesía es la capacidad que tiene para poner la mente del lector en fuga. Quiero decir, que abre posibilidades inesperadas de asociación, imágenes y sensaciones nuevas. Pero lo hace utilizando la experiencia, el conocimiento, la imaginación del lector.
El hipertexto, sin embargo, define demasiado claramente a donde va la idea, la palabra, la imagen propuesta por el poema. No deja espacio libre para la imaginación del lector. Lo que ocurre aquí es que lo poético, esa posibilidad de apertura, se cierra a favor de lo cool: que como su nombre indica es frío, aunque atractivo. Tal y como yo interpreto a Deleuze y Gattari, el hipertexto aportaría calcos, caminos fijos, al poema, en lugar de mapas, intercambiables, tergiversables, infinitos (potencialmente). El hipertexto define, añade fronteras y marca la finitud del poema que, aunque quizá no sea infinito, sí que tiene distancias flexibles que se recorren a distintas velocidades en distintos momentos, tal y como al lector le apetezca. Sigo buscando, pero todavía no he encontrado nada en la red que se refiera a este problema de la utilización de los nuevos medios en relación con la poesía.
Stetchtext permite otro tipo de posibilidades. Lo que hace esta herramienta es abrir nuevos textos entre palabras, líneas o versos. Esta es una posibilidad interesante, pero sólo si los textos nuevos añaden a lo poético, no si definen o marcan caminos a seguir, como hace el hipertexto común con su sustitución y/o superimposición de pantallas. El problema que veo con stretchtext es que si lo que va a añadir es más poesía, ¿por qué no escribir el poema de manera que ese texto añadido ya esté ahí sin necesidad de interrumpir la lectura. Si la idea es añadir contexto al poema, ¿por qué no incluir el contexto en el poema?
También existe la posibilidad de añadir texto que se lea en varias direcciones, hacia arriba o abajo, o de derecha a izquierda. Esto nos mueve del texto, provocando que prestemos otro tipo de atención a lo escrito; un experimento ya intentado en la poesía de los años 1920 y que hemos visto en su versión animada numerosas veces en publicidad, cine y televisión. No es mala idea, pero el caso es que no añade nada a la experiencia poética, que sigue siendo una experiencia del lenguaje en contacto con una o varias mentes; experiencia que si no es infinita, sí tiende a lo ilimitado: a la imaginación en su sentido más amplio.
Con estas herramientas, lo que estamos haciendo es robar al lector esa experiencia de lo ilimitado, el viaje hacia puntos lejanos o cercanos, a cambio de un paseo por espacios que se definen precisamente por estar definidos; espacios cerrados. Lo que veo es que estas técnicas están pensadas y diseñadas por escritores y/o programadores que están preocupados por formas narrativas, es decir, épicas, no por las formas líricas, en las que los espacios y los tiempos del encuentro del escritor y del lector con el texto son distintos. En otras palabras, los experimentos hipertextuales intentan romper la linearidad de lo narrativo, algo que en poesía no tiene nada de nuevo, la poesía ya es así por su propia naturaleza. Ya nace abierta.
El poema ya es una red distribuida, pero cómo se distribuye depende más del lector que del escritor. En otras palabras, el nivel de determinación del sentido, de los sentidos, no viene tan marcado de origen, en la escritura. Si se sobredetermina el sentido, la mayoría estamos de acuerdo en que aquello que aparece en la página o en la pantalla, no es poesía. Estos intentos de hacer lírica la épica tienen mucho que ver con el teatro (cuya función es precisamente esa) y con el cine, que ha llevado mucho más lejos la lírización de la épica.
La nueva escritura-en-red-distribuida practicada por escritores como Mark Amerika (uno de los más interesantes) va más lejos que el cine y el teatro en la desarticulación de las sobredeterminaciones poéticas de la narrativa. Pero hay que recordar que su proyecto sigue siendo narrativo, épico.
Mark Amerika:
Although the narrative of GRAMMATRON has often been cited in the context of avant-pop art firmly rooted in the rival tradition of experimental literature, in many ways the actual story being told is that of the coming reign of viral marketing and how the magic of hypertext works both ways. It gives being and substance to our fantasies, but thereby makes it possible for them to be packaged and sold back to us.
En otras palabras, el nuevo medio sirve en gran medida para domesticar la lírica y devolverle a la épica su aspecto organizador de la sociedad. Es como si se buscara que la red distribuida volviera a ser una red centralizada."





