RC: "Los experimentos hipertextuales e hipermediáticos que he visto hasta ahora tienen más que ver con la narrativa que con la poesía. Incluyen enlaces a texto, audio, video, juegos y más cosas. Su función principal es la misma que la de mucha prosa experimental del siglo 20: deslinearizar la narración. Pero añaden cuestiónes nuevas, como la puesta en red, que apunta a una distribución de lo narrativo.
Sin embargo Mark Amerika, uno de los principales jugadores en esto, admite que todos esos experimentos son rápidamente absorbidos por el sistema y aplicados a la publicidad, cosa que implica una recentralización del relato a favor de las ventas. La idea de distribuir la generación de sentido se viene abajo porque todos los sentidos terminan en el mismo lugar: compre ud. mi producto.
Ahora, un relato puede ser poético en sí mismo, siendo sólo texto, o se lo puede poetizar utilizando otros medios. Lo que se está haciendo ahora va por ahí, dando distintas velocidades a la presentación de los acontecimientos del relato, a las descripciones, a los personajes; alterando el orden de presentación de la anécdota; cambiando de un medio a otro, integrando varios medios en una sola idea que se distribuye y abre para convertirse en varias; dando al lector-espectador varias posibilidades de lectura. Incluso hay un relato que intenta adivinar la identidad del lector por medio de las elecciones que hace durante su lectura.
Pero siguen siendo opciones limitadas. Si bien parece que hay más opciones debido a las bifurcaciones que los autores introducen en la página, estas opciones siguen teniendo como elector principal al autor. Este es un problema que la narrativa, por ser lineal, tendrá mucho interés en resolver. Rayuela es un ejemplo antiguo; también están los experimentos de Oulipo. La justificación que los actuales escritores hipermediáticos utilizan para esto viene de los formalistas rusos: hay que provocar un extrañamiento que saque al lector de lo cotidiano y lo lleve a otro estado de conciencia. El gran problema es que las bifurcaciones siguen siendo en gran medida binarias: ¿tomo este camino, o no lo tomo?
Pero los caminos de apertura en la poesía no son binarios: son explosivos. Una metáfora que funciona abre un montón de posibilidades y dudas en el lector, pero rara vez incluye certezas. Hace siglos que la poesía está en esa labor. El paroxismo de esta experimentación llegó en los años 20 y 30 cuando se aclamaba la superioridad de la metáfora por encima de todas las cosas.
La narrativa, hija de la épica, tiene como función la unificación del lectorado. En La Biblia, las historias hacen eso (y los intérpretes oficiales se ocupan muy bien de que la lectura no se desvíe); pero nadie sabe qué hacer con el Cantar de los cantares. El poema es un disgregador metafórico de las interpretaciones. Si un relato es una máquina de significación, el poema es una máquina de apertura de las interpretaciones. Su función dentro lo literario es otra que la de la narrativa. Principalmente porque no va a ningún sitio pre-establecido, se abre a la fuga. La puesta en fuga del sentido viene de la puesta en fuga de la interpretación, que se pone en marcha sin saber adonde va. La poesía es por naturaleza nomádica, mientras que la narrativa es sedentaria y sedentarizante. Lo que intentan los experimentadores actuales es darle a la narrativa algo de movimiento real, no calcado sobre una línea ya establecida de antemano, que parezca nomádica."
"Una metáfora que funciona abre un montón de posibilidades y dudas en el lector, pero rara vez incluye certezas. Hace siglos que la poesía está en esa labor."
"Si un relato es una máquina de significación, el poema es una máquina de apertura de las interpretaciones. Su función dentro lo literario es otra que la de la narrativa. Principalmente porque no va a ningún sitio pre-establecido, se abre a la fuga. La puesta en fuga del sentido viene de la puesta en fuga de la interpretación, que se pone en marcha sin saber adonde va. La poesía es por naturaleza nomádica, mientras que la narrativa es sedentaria y sedentarizante."
28/08/07 Tati: Pero la narrativa también se abre a la fuga en el mismo sentido aunque de modo diferente. La poesía utiliza recursos activos, herramientas que ayudan a materializar el ¿sentimiento poético? en poema, mientras que la narrativa utiliza recursos pasivos articulados en las innumerables maneras de no decir. El lector construye su propio personaje con la suma entre lo que cuentan autor y narrador/es por un lado, más los materiales que el propio lector aporta y que no están pencionados en el texto literario porque es imposible contarlo todo sobre alguien aunque o incluso este sea un personaje de ficción. Es difícil que por muy fanática del golf que sea una persona, se imagine una Julieta golfista en sus ratos libres mas si el personaje, por carácter o circunstancias, se aproxima al perfil medio del golfista profesional o aficionado y el lector también lo es, podría enviarlo al green en algunos momentos en que no juega un papel activo en la trama. Es un ejemplo muy concreto mas no por ello único sino todo lo contrario. Es una lectura muy particular de una obra en relación a un personaje, como lo son todas. He aquí la fuga: la narrativa representa con realismo, o más bien con verosimilitud, fragmentos de la vida de alguien. Son los 24 fotogramas por segundo que crean la ilusión de movimiento a base de imágenes fijas. La vida es otra cosa completamente distinta. La vida se vive, no se puede narrar.





